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Historia |
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El griego moderno es la continuación de la koiné basada en el dialecto ático de los tiempos clásicos que sustituyó a los demás dialectos (arcadio, eólico, locrio, jónico, micénico). El único que logró sobrevivir hasta nuestros días de aquella época, aparte del ático, ha sido el tsaconio, procedente del dialecto laconio de la antigua Esparta, y hablado hoy por unas miles de personas en el Peloponeso. Pero entre la koiné y el griego moderno hubo un periodo de transición que duró varios siglos denominado griego bizantino. Durante el periodo del Imperio Bizantino, que terminó con la caída de Constantinopla el año 1453, la lengua de la administración y la mayoría de la escritura estaba firmemente enraizada en la tradición ática, denominándose a este estilo arcaizante como griego bizantino. La lengua hablada continuó evolucionando rápidamente y su curso se puede seguir en los escritos de los cronistas y biógrafos menos educados. Más aún, la desintegración política y militar que caracterizó a los últimos siglos antes de la caída de Constantinopla trajo un declive cultural aunque no faltaran elementos educados entonces. Aunque las diferencias entre la Crónica de Morea (siglo XIII) y el griego actual son mínimas, Bizancio no pudo producir un escritor de la talla de Dante, capaz de fijar la lengua como vehículo de una gran literatura. Con el establecimiento del nuevo Estado griego en
1830, el dialecto del Peloponeso fue adoptado como lengua oral, lo que
desembocó en la variedad demótica. La ausencia de una forma escrita
demótica llevó a al creación del katharevusa, una variante
'pura' artificialmente arcaizante que procuraba purificar la lengua de los
elementos foráneos y sistematizar su morfología, de acuerdo al modelo
griego clásico. Esta diglosia continuó hasta el siglo XX, con
aplicaciones específicas para las dos variedades: el demótico
sirvió de vehículo para la poesía y el katharevusa como lengua
de la administración. |
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Datos |
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El griego es la única lengua oficial en Grecia (unos 10 millones de hablantes) y con el turco una de las dos oficiales en Chipre (con medio millón de hablantes). También existen comunidades de habla griega en USA, Australia, Alemania y Gran Bretaña. |
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Dialectos |
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Durante muchos siglos Grecia presentó el clásico
ejemplo de diglosia: dos lenguas griegas estaban en uso:
Demótico, la lengua derivada de la
koiné,
modulada y desarrollada en el periodo bizantino y durante los siglos de
dominación turca. Katharevousa, la arcaizante lengua de la
administración, religión, educación y literatura. Los dialectos modernos se pueden agrupar según el
siguiente criterio:
Peloponeso, que difiere levemente de los dialectos
de las islas Jónicas y forma la base del demótico normativo. Muestra
innovaciones muy especiales en su fonología, aunque su morfología
verbal es menos conservadora que los dialectos de las islas. Septentrionales, hablados en la parte continental
septentrional de Ática, en el norte de Eubea y en las islas
septentrionales del Egeo. Se caracterizan por su pérdida de /i/ y
/u/
no enfatizadas y la elevación de los sonidos /e/ y /o/ no enfatizados
a /i/ y /u/, de manera que kotópulo 'pollo' se convierte en
kutóplu
o émine 'se quedó' en emni. También marcan ciertos verbos en
primera y segunda persona del plural en el pasado con -an, como
ímastan 'estuvimos', ateniense ímaste y usan el acusativo para
pronombres de objetos indirectos donde los dialectos meridionales
tienen el genitivo: na se pó 'permíteme decirte' en lugar de
na su pó. El ateniense antiguo fue hablado en Atenas hasta
1833, cuando esa ciudad fue declarada capital de Grecia, y en Aegina
hasta el siglo XX. Hay algunos ancianos que todavía lo hablan en
Megara y en el distrito de Kími de Eubea central. Su característica
más prominente es el reemplazo de la bizantina /ü/ por /u/ en lugar
de la normal /i/. También cambia el sonido /k/ antes de las vocales
/e/ e /i/ y no contare las vocales /i/ y /e/ a
/y/ ante vocales. Cretense, que suaviza la /k/ a /č/, /kh/ a
/š/
antes de /i/ y /e/ y /y/ a /ž/. Los dialectos meridionales de Chipre, Rodas,
Chios y otras islas de la región suavizan /k/ a /č/,
eliminan las consonantes fricativas sonoras entre vocales y retienen
la antigua final -n, como láin 'aceite', normativo ládhi.
También retienen el contraste entre consonantes largas y cortas y
como ocurre en Creta y en ateniense antiguo añaden gh al
sufijo -ev- que ocurre al final de muchas raíces verbales (dhulévgho
'yo trabajo', normativo dhulévo). De los dialectos locales el tsaconio,
hablado en ciertos pueblos de montaña en el Peloponeo oriental, es muy
diferente y muestra evidencia de procedencia dórica,
como el sonido /a/ del griego antiguo /a:/ que se cambió a
/e:/ en ático y más tarde a /i/. Los dialectos del Asia
Menor también muestran características arcaicas, como la /e/
póntica por la antigua /e:/ en ciertas palabras. En Italia
meridional hay enclaves griegos que no está claro si representan una
supervivencia de tiempos antiguos o fueron importación del periodo
bizantino.
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Escritura |
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Para escribir en griego moderno se usa el alfabeto
griego más cuatro símbolos para representar los sonidos mp, nt,
gx, ts.
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Gramática |
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La mayor parte del desarrollo fonológico y gramatical que separa el griego actual de la koiné ocurrió durante el periodo bizantino. Por ejemplo, en fonología las dos vocales altas /i/ y /ü/ se mezclaron, simplificando el sistema de seis vocales a cinco del griego moderno. En morfología el abuso continuo del caso dativo muestra que estaba fuera de uso en la lengua hablada y el infinitivo fue reemplazado por varias construcciones perifrásticas. Muchas palabras fueron importadas, sobre todo del latín, dándose el caso del cronista Malalas que usa pórta ‘puerta,' kámbos ‘llanura,' saíta ‘flecha,' paláti ‘palacio,' spíti ‘casa' y cientos de otros préstamos de los cuales no todos han sobrevivido. El último periodo del griego bizantino se caracteriza por la riqueza de sus palabras compuestas, usualmente de raíces nativas, algunas de las cuales prolongaron modelos antiguos; compuestos que son comunes en griego moderno también se encuentran en el periodo bizantino, como aristódhipnon 'comida y cena', andróyino 'hombre y mujer' o makheropíruna 'cuchillos y tenedores'. El desplazamiento semántico fue otro factor de innovación, como álogho 'caballo' que previamente significaba 'irracional' y (u)hden 'no' que significaba en griego clásico 'nada'. El griego moderno tiene cinco vocales /i/, /e/, /a/, /o/, /u/ y la semiconsonante /y/, varias de las cuales se indican en la ortografía griega en más de una manera. Las consonantes son las siguientes:
Históricamente /f th kh/ derivan de consonantes aspiradas antiguas y las fricativas sonoras /v dh gh/ de las oclusivas sonoras /b d g/. Las modernas /b d g/ resultan de sonorizar /p t k/ tras las nasales, de forma que el antiguo griego pente 'cinco' se convierte en pénde. También sucede al principio de palabras en lugar de la antigua secuencia nasal + oclusiva (boró 'puedo' de emporó). Otro grupo de consonantes que liga el antiguo y el moderno griego son:
Con los cambios producidos en el sistema vocálico en koiné, al antigua
distinción tonal se perdió y el énfasis se hizo dinámico, siendo
indicado ortográficamente por una marca uniforme, quedando confinado a
las tres últimas sílabas de la palabra. El énfasis es predecible,
dependiendo para los sustantivos de sus declinaciones y para los verbos
de su tiempo.
Mucho del aparato desinencial de la antigua lengua ha sobrevivido en
griego moderno. Los nombres pueden ser singulares o plurales, pues el
dual se ha perdido, y todos los dialectos distinguen un nominativo y un
acusativo. Un nombre que modifica un segundo nombre se expresa por el
genitivo salvo en el norte, donde una frase preposicional se usa
preferentemente. El objeto indirecto se expresa por el caso genitivo,
como en el ejemplo siguiente: ![]() Como en periodos antiguos, los verbos en griego moderno se conjugan por modos: indicativo, subjuntivo, imperativo; aspectos: perfecto e imperfecto; voces: pasiva, activa; tiempos: presente, pasado; y personas: primera, segunda y tercera en singular y plural. Las principales diferencias gramaticales que se presentan entre la forma actual y la antigua residen en las declinaciones y las conjugaciones. En el presente la declinación ha perdido todas las formas del dual, que era un tercer número gramatical para nombrar por pares los nombres, artículos, pronombres y adjetivos; asimismo ha desaparecido el caso dativo que únicamente se conserva en unas pocas frases hechas.
También se ha simplificado la conjugación
porque se han eliminado dos modos, el optativo y el infinitivo; el primero se empleaba en oraciones que significaran deseo o duda, casi siempre subordinadas, y el segundo en las oraciones subordinadas sustantivas. Hoy esas funciones las realizan las perífrasis verbales y los verbos auxiliares. Algo parecido ya había sucedido en el griego clásico para las formas del imperativo que se sustituyó por un auxiliar y el verbo principal en subjuntivo.
Los pronombres personales son los siguientes:
El pronombre demostrativo es autos, auti, auto 'esto'. El
interrogativo es pyos, pya, pyo '¿quién?', ti '¿qué?'.
En general los pronombres muestran las mismas categoría que los nombres por el
pronombre relativo pu es invariable. El orden de la
frase es sujeto, verbo y objeto, también
objeto y verbo cuando el sujeto se sobreentiende. La
numeración del 1 al 10 es: enas, duo, treis, tessereis,
pente, eksi, epta, okto, ennea, deka;
11 endeka, 12 dodeka, 20 eikosi, 30 trianta,
40 saranta, 50 peninta, 100 ekato. La lengua
griega moderna tiene tres géneros, masculino, femenino y neutro. Para saber
el género de una palabra nos puede servir de guía su final, de forma que palabras que acaban en
-os, -as,
-is son normalmente masculinas, pero las que acaban en -i, -a son típicamente femeninas; las palabras en
-o, -i, -ma son neutras. Los adjetivos concuerdan
en género, número y caso con sus nombres, al igual que los
artículos. Hay dos
artículos: el indeterminado: enas (masculino), mia (femenino),
ena (neutro). El determinado es o (masculino),
oi/i, plural; i, femenino, oi/i/ plural;
to (neutro), plural ta. |
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