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Historia |
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La familia quechua pertenece a la rama quechuamarán del tronco andino-ecuatorial. El hogar original del pueblo quechua parece haber sido la región de Apurímac-Ayacucho, en el Perú actual. Aquí se fundó el Imperio Inca que fue conocido hasta la Conquista española como Tahuaninsuyu 'Las cuatro regiones' (tahu 'cuatro', susyu 'región'). El quechua era la lengua predominante del Imperio y se hablaba en dos variantes: la casta gobernante hablaba inca simi, que algunos estudiosos creen fuera una lengua secreta, y el pueblo hablaba runa simi o 'lengua popular'. Desde el siglo XVI en adelante el nombre tribal quechua se usó para designar la runa simi.
El drama Ollantay es tal vez la obra mejor conocida de la literatura quechua; fue compuesto por un autor desconocido hacia el 1470. Por varias razones, entre ellas la del proselitismo, los españoles difundieron el esparcimiento del quechua. La lengua fue enseñada en la Universidad de Lima (fundada en 1551) y para 1560 Domingo de Santo Tomás había producido la primera gramática quechua.
Aunque los incas conquistaron Chile y, a la llegada de los españoles, era comprendida, por ejemplo, en los valles del norte, no logró entronizarse. Atestiguan su presencia los topónimos y algunos préstamos léxicos en el mapuche.
La historia de la expansión territorial del quechua ha experimentado varias etapas:
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Datos |
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El quechua tiene todavía millones de hablantes. Se estima que, en Ecuador, hay más de un millón y medio; en Perú, más de tres millones, y, en Bolivia, más de un millón y medio. En Argentina son sólo algunos miles. La cifra total debe ser de, aproximadamente, unos siete millones. |
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Dialectos |
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El complejo quechua es tan diverso
como pueda serlo la rama romance o el mixteco
o el zapoteco, habiendo una gran diversificación interna. A
la vez, la activa
promoción del quechua en una enorme región que se extendía desde Ecuador hasta
Argentina, llevó a la degeneración de la lengua. Actualmente se habla en varios dialectos por
Perú, Bolivia y Ecuador, contando con 8 millones de hablantes.
Hay dos dialectos principales: el de
Cuzco, que es la forma normativa boliviana y el de Ayacucho que es la normativa peruana. La
principal diferencia entre ambas es fonológica: la presencia en el quechua de
Cuzco de una oposición triple en las oclusivas y africadas. También hay diferencias
menores gramaticales, como la forma plural de la primera persona del pronombre es
ñoqanchik en Ayacucho, mientras que en Cuzco es ñoqanchis. Ambos dialectos son
mutuamente comprensibles. Una clasificación tradicional de la dialectología
quechua sería la siguiente: Quechua I (Q.I) o wáywash que se extiende por la
Sierra Central peruana de manera continua, teniendo una rama
septentrional en los departamentos de Ancash y Huánuco y otra
meridional en los departamentos de Pasco, Junín, Lima y las serranías
del nordeste y el nordeste, respectivamente, de los departamentos de Ica
y Huancavelica. El nombre wáywash corresponde al de una alta
cordillera nevada que se yergue en la región media del territorio de
Q.I. Quechua II (Q.II) o wampu se subdivide en A, B, y
C según el alejamiento lingüístico de menor a mayor con respecto a
Q.I. Sus regiones dialectales se encuentran desde el suroeste de
Colombia y el norte del Ecuador hasta el Noroeste argentino, aunque con
interrupciones por interposición de regiones no quechuas y de la
región de Q.I. La denominación de wampu ("navío" en
quechua) tal vez haga referencia a la acción de los pueblos costeros
que llegaron a poseer un avanzado dominio de las artes náuticas. Q.IIA forma un subconjunto, el yúngay, que tiene
una rama septentrional (dialectos Cañaris-Incahuasi y Cajamarca), una
central (dialecto Pacaraos) y una meridional (dialectos de Laraos y
Lincha), contiguas las dos últimas con la zona del wáywash meridional.
La palabra yungay procede de la quechua yunga, con la que
se designaba a la gente de la costa. Q.IIB y Q.IIC quedan englobados en un subconjunto
que nombramos chíchay, del cual IIB constituye la rama septentrional
(dialectos colombo-ecuatorianos y peruanos nororientales) y IIC la rama
meridional (dialectos denominados ayacuchano, cuzqueño, bolivianos y de
Santiago del Estero). La palabra chínchay remite a un pueblo yunga de
la costa sur peruana. Ningún habla quechua permite en la actualidad la
comunicación con toda la familia lingüística; de hecho, ningún dialecto de
Q.I ni de Q.II es plenamente inteligible en su respectiva área dialectal. Por
ejemplo, en la hoya interandina del río Mantaro (en los departamentos peruanos
de Junín y Huancavelica) los hablantes de los dialectos Q.I y Q.II que allí
colindan no se comprenden mutuamente.
Otra clasificación sería de esta manera:
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Escritura |
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Para escribir runa simi se adoptó un alfabeto oficial en 1946, que contiene 21 letras del alfabeto romano.
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Gramática |
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Las lenguas quechuas tienen una estructura morfológica aglutinante basada casi exclusivamente en el uso de sufijos. Aunque la morfología es compleja no obstante es regular. La referencia personal en los verbos supone dos participantes humanos, sujeto y objeto. Las características semánticas y pragmáticas de las conjugaciones verbales de los sufijos son muy difíciles de determinar. La morfología y el uso de esas conjugaciones de sufijos muestran una ilimitada variación en todos los dialectos. Los nombres se marcan por caso y persona del poseedor y opcionalmente por el número. La estructura de la lengua es nominativo-acusativo. La complejidad morfológica del quechua se ha preservado bien en todos los dialectos de Ecuador y Colombia (incluyendo los peruanos septentrionales y de la selva ecuatorianos) constituyen una excepción porque muestran una morfología más simplificada. Los marcadores posesivos no se usan allí, indicándose la posesión por yuxtaposición. No hay duda de que los contactos con otras lenguas (extinguidas) locales con diferente estructura son la causa de los cambios que ha tenido lugar en el grupo dialectal ecuatoriano-colombiano. Otros dialectos, como las variedades de Argentina y los septentrionales peruanos de Cajamarca y Chachapoyas también muestran influencias léxicas y fonológicas de lenguas nativas no aimaras. Tales influencias no son frecuentes en los dialectos del quechua nuclear en el sur y el centro de Perú, que también están menos influenciados por el español. La fonología quechua es simple pero sujeta a variación según los dialectos. El sistema vocálico es principalmente de tres vocales acompañadas de distinción de duración en la rama peruana central. Las vocales altas tienen semi alófonos en la cercanía de las uvulares. Algunos dialectos (ancash) han desarrollado vocales semi largas por la monoptongización de los diptongos. El sistema consonántico es muy limitado, incluyendo una palatal frente a las nasales y líquidas, una uvular frente a las oclusivas y una retrofleja frente a las africadas palatales. Muchos dialectos no retienen estas oposiciones. Los dialectos de Cuzco, Puno y Arequipa en Perú y el quechua boliviano han desarrollado un contraste entre oclusivas llanas, glotalizadas y aspiradas, probablemente por influencia del aimara.
El Alfabeto Básico
General quechua está compuesto de 16 signos consonánticos y 5
vocálicos, ordenados del siguiente modo: a, ch, e,
h, i, k, l, ll, m, n, ñ,
o, p, q, r, s, sh, t, u,
w, y. El punto y modo de
articulación genéricos de los distintos sonidos que se grafican con
dichos signos es el siguiente: Consonantes: Vocales: En quechua no hay
género gramatical y el género natural se delimita por palabras, como warmi
para femenino y qari para masculino, de ahí wawa 'niño',
warmi wawa 'niña'. No hay artículos
determinados, actuando el sufijo -qa como marcador. El numaral huk 'uno' se puede usar como
artículo indeterminado. El marcador plural es -kuna. Los pronombres personales son los siguientes:
El pronombre demostrativo es kay 'esto', chay 'eso',
wak 'aquello'. El interrogativo es pitaq '¿quién?', imataq '¿qué?', como
¿Pitaq yachachisunkichik runasimita? '¿Quién os está enseñando runa simi?'. El
relativo es mayqin, ima pi(chus), usados especialmente en quechua
de Cuzco. La numeración del 1 al 10 es la siguiente: huk,
iskay, kimsa, tawa, pichqa, soqta, qnachis,
pusaq, isqon, chunka; 11 chunka hukniyoq, 12 chunka isakniyoq, 13
chunka kimsayoq, 20 iskay chunka, 30 kimsa chunka, 100 pachak, 200
iskay pachak. Los verbos quechuas se conjugan
plenamente en tres personas y dos números, singular y plural. No hay verbos irregulares
y todas las conjugaciones se hacen de acuerdo a un paradigma.
De la lengua quechua proceden varias palabras que han pasado al español,
cancha (de kancha: ‘recinto’, ‘patio’, ‘empalizada’),
cocaví (de kokau: ‘provisión’, ‘víveres para el viaje’),
callampa (de k´allampa: ‘hongo’), cóndor, (de kuntur),
china (de china: ‘hembra de los animales’, ‘sirvienta’), quaqua (de
wawa: ‘niño de teta’), humita (de huminta), puma (de
puma: ‘león’, ‘gato montés’), vicuña (de wikuña),
vizacacha (de wisk´acha).
Un ejemplo de la sufijación del quechua se aprecia en la
siguiente palabra:
jamu-wa-rqa-nki-chu: ‘¿Viniste por mí?’ |
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