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Lengua Ainu

Historia

La lengua ainu, que casi se ha extinguido, fue hablada antiguamente en la isla japonesa de Hokkaido, en las Islas Kuriles y en la península de Sajalín, donde pueden quedar algunos hablantes de la misma, si bien ninguno de ellos sería monolingüe. No obstante la cultura ainu persiste en Hokkaido, aunque su pueblo ahora habla el japonés. La lengua ainu es más distinta del japonés y el coreano que éstas entre sí, lo cual plantea un problema acerca de sus orígenes; tal vez sea una lengua altaica separada del japonés y del coreano hace 10.000 años.

Según las leyendas ainu sus antecesores en Sajalín fueron el pueblo tonchi, quienes como resultado de las largas guerras con los ainus abandonaron la isla. Una hipótesis propuesta por arqueólogos es que había una relación de los tonchis con los esquimales; otra, apoyada por la toponimia, dice que los tonchis no eran otros que los antiguos nivjs. A partir de los datos arqueológicos los primeros ainus aparecen en Sajalín no más tarde que en el segundo milenio a.C. y llegaron en masa más adelante. La emigración de los ainus desde las islas del Japón a Sajalín y también a la cadena de las islas Kuriles fue posiblemente causada por la presión constante de los japoneses que estaban expandiendo su territorio. Los nivjs, que ocupaban zonas extensas en Asia y por presión de otros pueblos se movieron al este, llegaron a Sajalín después de los ainus, sin encontrar otro pueblo aparte allí. Las leyendas nivjs hablan de contactos ainu-nivj, incluyendo guerras.

Originalmente los ainu también ocupaban la mitad septentrional de la isla japonesa de Honshu, tal como muchos nombres de lugares atestiguan, pero gradualmente fueron empujados hacia el norte por los colonos japoneses.

La colonización rusa de Sajalín comenzó cuando los primeros exiliados fueron enviados allí en 1858, a los tres años de la firma del acuerdo ruso-japonés que determinaba la posesión conjunta de la isla. En ese tiempo hubo una considerable influencia japonesa que duró hasta 1875, cuando un nuevo tratado se firmó en el que Sajalín quedaba bajo soberanía rusa. Junto a los japoneses que salieron de Sajalín hubo una parte de los ainus que se movieron a Hokkaido, si bien algunos regresaron después. Como resultado de la guerra ruso-japonesa y el acuerdo de 1905, la parte meridional de la isla fue transferida a Japón, comenzando un intenso colonizaje de japoneses que se marcharon para vivir allí, entre los cuales fueron ainus de Hokkaido. También coreanos se establecieron contratados por los japoneses como mano de obra. Pero tras la Segunda Guerra Mundial y la inclusión de Sajalín en la esfera de la URSS, toda la población japonesa y buena parte de los ainus que habían sido sometidos a una fuerte japonización, fueron repatriados. En 1949 no quedaban más de 100 ainus en Sajalín.

A finales del siglo XIX y en la primera mitad del XX se registraron diversas colecciones de material literario consistente de cuentos y folklore en lenguaje popular pero también textos épicos en un elevado nivel poético.

Datos

Aunque étnicamente hay unos 15.000 ainus que viven en Japón y algunos en la región del Pacífico en la Federación Rusa, la lengua ainu es hablada como segunda lengua por unas pocas personas mayores en la isla de Hokkaido, la más septentrional de Japón y al sur de la isla Sajalín.

Dialectos

En el siglo XX existían dos principales dialectos: sajalín y hokkaido que no eran mutuamente inteligibles. 

Escritura


Juan 1:1-8 en ainu

Gramática

La lengua ainu posee una rica literatura oral y los poemas épicos arcaicos muestran que, al igual que la chukchi, un nombre puede incorporarse a un verbo.

Las vocales son i, e, a, o, u. En el dialecto de Sajalín había contraste fonémico entre largas y cortas, pero no en el de Hokkaido. Los dialectos tienen un sistema tonal de acentos caracterizado por un tono alto en la sílaba inicial o en la segunda.

No hay género gramatical; los nombres son principalmente monosílabos o bisílabos, como pet 'río', cise 'caballo'; upas 'nieve', ni 'árbol'. Existe un marcador plural, utar, aunque el número usualmente no se marca. Las posposiciones ligadas a los nombres se usan para marcar las relaciones de género gramatical, aunque no al sujeto y al objeto directo en lengua épico. No hay indicación de pluralidad salvo en pronombres y en unas pocas palabras esenciales para los seres humanos. La construcción posesiva se forma poniendo al nombre poseedor delante del nombre poseído, como en ku cise-he 'mi casa'. La forma del sufijo posesivo es -hV, donde V es idéntica con la vocal de la sílaba final del nombre.

Los pronombres personales en sus formas clíticas son:

 

 

Independiente

Afijo Sujeto

Afijo Objeto

Singular

1

kuani

ku-

en-

 

2

eani

e-

e-

Plural

1

cioka

ci-/-as

un-

 

2

ecioka

eci-

eci-

El pronombre demostrativo es ta (cercano), to (distante), como taan pe 'esta (persona, cosa)', toon pe 'esa (...)'. La raíz del interrogativo es ne, como nen '¿quién?', como neyta '¿dónde?', nepkusta '¿por qué?'. La partícula negativa es somo, como somo e nu yakka 'incluso si no escuchas'. En prohibición se usa iteke. Algunos verbos tienen versiones negativas, como amkir 'conocer', eramiskari 'desconocer'; easkay 'dispuesto', eapkay 'indispuesto'. Las frases interrogativas se marcan con una ya final (compárese la ka japonesa y la kka coreana).

La numeración del 1 al 10 es la siguiente: sine, tu, re, ine, asikne, iwan, arwan, tupesan, sinepesan, wan.

El orden de la frase es sujeto, objeto y verbo aunque bajo ciertas condiciones puede ser objeto, sujeto y verbo.

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