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Lengua Nahuatl

Situación geográfica

Historia

La lengua náhuatl (azteca, mexicano) se clasifica usualmente en la rama uto-azteca de la familia azteca-tanoana. Los hablantes de náhuatl llegaron al valle de México a mediados del primer milenio d. C., estando atestiguado el grupo azteca desde mediados del siglo XIII en adelante. La cumbre del Imperio Azteca de Tenochtitlán fue desde el siglo XIV hasta su destrucción por Hernán Cortés en 1519-1521.

Los primeros nahuas en llegar al Valle México por el siglo V d. C. hablaban el dialecto náhuat, uno de cuyos rasgos es la presencia de la t en vez de la tl que caracterizó el dialecto de Tenochtitlan en época más tardía. Procedían del noroeste, de Michoacán y Jalisco. Por el año de 900, una nueva oleada de inmigrantes, de habla náhuatl, penetró en el área de las grandes civilizaciones de Mesoamérica. El náhuat puede haber sido la lengua, o una de las lenguas, de la inmensa ciudad estado de Teotihuacan y en siglos posteriores de la civilización tolteca. Una serie de migraciones hacia el sureste dejó restos de este dialecto en el sur de Veracruz y en partes de Centroamérica.

Los aztecas o mexicas, quienes por el año de 1325 fundaron su capital México-Tenochtitlan, hablaban el dialecto náhuatl y al extenderse su imperio a través de una gran parte del centro y sur de lo que ahora es la República Mexicana, la lengua se difundió considerablemente. Sin embargo, los vencedores no intentaron imponer su idioma entre los pueblos conquistados. Una parte de éstos, en primer lugar, ya lo hablaba en alguno de sus dialectos, ante todo en la zona que hoy abarcan el Distrito Federal y los estados de México, Morelos, Hidalgo, Puebla, Veracruz y Guerrero. Pero los grupos otomíes, mazahuas, matlatzincas, totonacos, huaxtecos, mixtecos, zapotecos y muchos otros han conservado sus lenguas nativas hasta la época moderna. Es cierto que en todas partes del imperio vivían gobernadores, caciques, recolectores de tributos y mercaderes cuya lengua era el náhuatl, pero el habla de las masas no parece haber sufrido grandes cambios, a menos que hayan sido introducidas algunas palabras prestadas. Sin embargo, las fuentes históricas nos aseguran que los pueblos tributarios se vieron obligados a entrenar un cuerpo de náhuatlatos o traductores. Recién llegado a la costa veracruzana en 1519, Hernán Cortés tuvo contacto con cinco oficiales totonacos, de los cuales, según se descubrió, dos hablaban la lengua de Moctezuma.

En México-Tenochtitlan el grupo dirigente se preocupaba sobremanera del cultivo de la lengua. Existían escuelas y academias en las cuales, entre otras actividades culturales, se enseñaba a la juventud a hablar bien, a memorizar, a recitar, cantar, a "ensartar palabras bellas". En los templos había toda una escuela asalariada de compositores de poesía y canto en servicio del sacerdocio y la nobleza. En toda comunidad, por pequeña que fuera, había oradores quienes eran llamados a hablar en las ocasiones solemnes del ciclo de vida. Recitaban los famosos huehuetlatolli o discursos morales, llenos de retórica ymetáforas elegantes.

Como en el caso de las lenguas mayas, las obras literarias en náhuatl previas a la conquista toman la forma de escritura pictográfica que seguramente se usó para memorizar las tradiciones orales. La introducción del alfabeto romano por los frailes españoles jugó un importante papel en la preservación de parte de la cultura azteca, siendo la otra parte destruida por los mismos españoles. La obra de Bernardino de Sahagún (1530-1590) tuvo un importancia crucial pues contiene una investigación enciclopédica sobre la civilización azteca y muchos ejemplos de escritos históricos, religiosos y poéticos. Otros importantes documentos que han sido preservados son la Historia Nahuatl que cubre un periodo de casi mil años (635-1519) y los Anales de Tlatelolco, parte de los cuales cubren el periodo de 1250 a 1525.

Como resultado de la revolución sociopolítica de 1910, un nuevo enfoque hacia el indígena moderno ha provocado un renacer de interés por implantar el náhuatl como lengua viva con distintos grados de intensidad. Han surgido, entre otros, grupos como la Sociedad Pro-Lengua Náhuatl Mariano Jacobo Rojas y el Movimiento Confederado Restaurador del Anahuac. Un grupo de extremistas ha llegado a proponer el abandono del español a favor del náhuatl como lengua nacional. Sin embargo, estas asociaciones, siempre pequeñas, no han logrado sus fines y ni siquiera se ha implantado un curso del idioma en las escuelas primarias o secundarias. En nahuatl se ha traducido y cantado el himno nacional, se han llegado a decir misas, se ha filmado una película, Yanco, se han pronunciado discursos en la conmemoración de la muerte del último soberano azteca, se han publicado pequeños periódicos, por lo general de corta vida, como Mexihkayoti (1946), Mexihkatl Itonalama (1950) e In Amatl Mexicatlatoani (1975). Pero la lengua ha quedado casi exclusivamente en labios de la población rural indígena o en las aulas de las universidades como curso para antropólogos e historiadores.

El nombre de la lengua proviene del verbo nuhuati, ‘hablar alto’. Náhuatl significa ‘sonoro’, ‘audible’. También ha sido llamada nahua, nahoa, nahualli, mexihca (‘mexicano’) y macehualli (‘campesino’). 

Datos

La lengua náhuatl es hablada por 1.200.000 personas en México central (Distrito Federal, Colima, Durango, Guerrero, Jalisco, Hidalgo, México, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Tabasco y Veracruz). 

Dialectos

Posee varios dialectos, como el náhuatl huasteca (en los estados de San Luis Potosí, Hidalgo, Veracruz y en parte de Puebla), el náhuatl septentrional de Puebla (norte del estado de Puebla), el náhuatl tetelcingo (en la ciudad de Tetelcingo y sus dos colonias, Cuauhtémoc y Lázaro Cárdenas, en la municipalidad de Cuautla, Morelos, México). En Guatemala y El Salvador se habla náhuatl pipil. El dialecto que cuenta con más hablantes es el náhuatl huasteca (350.000). Algunas variedades están amenazadas.

Escritura

Una de las mayores empresas culturales de losantiguos nahuas fue el registro de textos en libros escritos. Estos libros, que hoy llamamos "códices", eran fabricados de fina piel de venado o de papel, y doblados en forma de biombo. En ellos se encuentra la primera grafía de la lengua náhuatl que conocemos con seguridad, aunque es posible que existan caracteres en monumentos arqueológicos por pueblos nahuas anteriores a los aztecas.

Desgraciadamente, la desaparición a través de los siglos de los libros antiguos no ha permitido una reconstrucción satisfactoria del sistema de escritura prehispánico. No obstante, la existencia de centenares de códices coloniales que contienen elementos glíficos proporcionaría datos para un estudio minucioso del sistema, estudio que todavía no se ha realizado.

A grandes rasgos, podemos describir la escritura nahua prehispánica como un conjunto de elementos pictográficos, ideográficos y fonéticos. La fase más elemental, la pictográfica, es la simple expresión objetiva. Si se deseaba indicar un árbol, se dibujaba el objeto. En la ideográfica se registraba un glifo para señalar un concepto no fácil de objetivizar. Por ejemplo, en el caso del habla, se pintaba una vírgula que salía de la boca de un individuo. En la escritura fonética se dibujaba la figura de un objeto para indicar un sonido, que muchas veces no tenía conexión con el objeto. El símbolo para el agua () indicaba el sonido de la a; un fríjol () indicaba la e; un diente (λanλi) indicaba el sonido λan (lugar). Este ingenioso conjunto llegó a formar todo un sistema de escritura ya que tanto los cronistas indígenas como los españoles nos hablan de libros históricos, legales, fiscales, geográficos, de calendario y, tal vez, de otros tipos desconocidos para nosotros.

 
Juan 1:1-8 en náhuatl

Gramática

La fonología del náhuatl clásico, la lengua de los aztecas, era notable por el uso del sonido tl producido como una sola consonante y por el uso de la oclusiva glotal, si bien esta última se ha perdido en algunos dialectos modernos siendo reemplazada por la h aunque otros la han retenido. El sonido tl sirve para distinguir los tres grandes dialectos actuales: el central y el septentrional lo retienen, de ahí que se denominen náhuatl, pero el oriental ha cambiado ese sonido por t, de ahí que se llame a la lengua de esas regiones nahuat. Los dialectos occidentales, hablados en Michoacán y México, sustituyen la tl por la l y por eso son denominados nahual.

El náhutal clásico (el del siglo XVI) usaba un juego de 15 consonantes y cuatro vocales largas y cortas. Su gramática era aglutinante, haciendo mucho uso de sufijos y prefijos, reduplicación de sílabas y palabras compuestas. Las consonantes son las mismas que en español con algunas adiciones, como x [š], tz [] y la africada lateral tl. Hay también una sílaba laringeal final (saltillo) que fue probablemente una oclusiva glotal si bien muchos dialectos actuales tienen en su lugar una glotal fricativa.

Los nombres acaban en el sufijo tl o en alguna de sus variantes a menos que formen parte de un compuesto o estén en una forma posesiva, como

conetl 'hijo'

conechichilli 'hijo muy joven'

Cuando va en una forma posesiva el nombre conetl reemplaza el sufijo -tl con el sufijo -uh [w], como

no-coneuh 'mi hijo'

Se puede incorporar una raíz verbal al objeto, como

icxitl 'pie'

nitla-paca 'lo lavo'

nino-icxi-paca 'lavo mis pies'

El pronombre demostrativo es ini, 'esto', inon 'eso' con formas plurales. El interrogativo es aquin(tin) '¿quién?', tlein '¿qué?'.

La numeración es vigesimal con cuatro series de cinco cifres, los dedos de las manos y de los pies. La palabra que denota la quinta cifra en cada serie actúa como base para la siguiente; del 1 al 5 ce, ome, ei, nahui, macuilli; una forma secundaria de macuilli actúa como base para la serie del 6 al 10, chicua.ce, chic.ome, chicu.ei, chiuc.nahui, mahtlactli; del 11 al 15 mahtlactli once, mahtlactli omome,... caxtolli; del 16 al 20 caxtoli.once, caxtolli omome... cempohuaslli.

El verbo náhuatl consiste de raíz más afijos. La raíz marca el aspecto (imperfecto-perfecto) y los afijos indican la persona, el número, el tiempo, el modo y la voz.

De la lengua náhuatl proceden varias palabras que han pasado al español como aguacate (de yeca-tl), cacaquate (de tlal-cacaua-tl: ‘tierra cacao’), cacao (de cacaua-tl), camote (de camo-tl), coyote (de coyo-tl), chile, ‘ají’ (de chi-li, ‘rojo’), chocolate (de chocola-tl), mole, ‘salsa’ (de mol-li), tamal, ‘empanada de maíz’ (de tamal-li), tiza (de tiza-tl), tomate (de toma-tl), zopilote (de tzopilo-tl).

El orden de la frase es libre.

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