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Familia Austroasiática

Historia

Las lenguas austro-asiáticas incluyen muchas lenguas del territorio continental del sudeste asiático, pareciendo ser autóctonas de esa región. También algunas de estas lenguas están esparcidas por el sudoeste de China, las Islas Nicobar y el este de la India. Hay un acuerdo generalizado al agrupar el núcleo del sudeste asiático en la rama denominada mon-jmer, compuesto de dos lenguas, mon y jmer, con una larga tradición histórica. Algunos eruditos agrupan las lenguas paláungicas y jmuicas en el subgrupo septentrional y las katuicas y bahnáricas en el katuico-bahnárico. El grupo mang, descubierto no hace mucho, forma un subgrupo aparte.

Datos

Dialectos

La familia austro-asiática de lenguas está compuesta por los grupos siguientes:

  • Mon-jmer: hablado en Vietnam, Laos y Camboya, aunque con enclaves en Birmania y Malasia. Un miembro de este grupo, jasi, se habla en la India. El número de hablantes estimado en mon-jmer depende si el vietnamita se contempla o no como miembro de este grupo; si lo incluimos su número asciende a 70 millones de personas, si lo excluimos a 10 millones.

  • Munda, también conocido como kol. Estas lenguas se hablan en los Estados hindúes de Bihar, Orissa y Madhya Pradesh. Su distribución original debió de ser mucho más amplia y su presencia en el continente precede a la llegada de los arios hacia el tercer o segundo milenio a. C. Hay unos 6 millones de hablantes en una docena de lenguas munda, de las cuales las más importantes son la santali y la mundari

  • Nicobarés, que es hablado por unas 20.000 personas en la Islas Nicobar.

Escritura

Hay dos lenguas austroasiáticas, mon y jmer, que poseen su propio sistema de escritura derivados ambos de los silabarios de la India, tal vez del de la dinastía pallava en la India meridional. Ambas lenguas han modificado esos silabarios para adaptarlos a la compleja fonología de sus lenguas.


Juan 3:16 en jmer

Las inscripciones más antiguas proceden del siglo VII d. C., habiendo monumentos en Myanmar (Birmania) y Tailandia que preservado una gran número de inscripciones oficiales en las dos lenguas. Estos sistemas de escritura han sido usados a su vez por otros pueblos para escribir sus propias lenguas, convirtiéndolos en nuevos sistemas de escritura, tal como ocurre con el tai que procede del jmer y del birmano que procede del mon. Precisamente en este último sistema de escritura fue como se esparció el budismo teravada por el resto del sudeste asiático.


Juan 3:16 en tai

En Vietnam, que fue provincia china por mil años, se usó la lengua china y la escritura china para fines oficiales, pero con el tiempo (hacia el siglo VIII d. C.) se estableció un sistema llamado chunom (escritura popular) para escribir vietnamita, que tenía caracteres chinos modificados. Hacia 1650 los misioneros portugueses diseñaron un sistema para el vietnamita basado en sus fonemas teniendo como base el alfabeto romano con ciertos diacríticos para señalar los tonos. Aunque al principio el uso de este alfabeto se redujo a los ambientes cristianos, con el paso del tiempo se extendió y en 1910 la administración francesa lo escogió para uso oficial. Este es el sistema actual llamado quoc-ngu (lengua nacional) que se enseña y usa en todo Vietnam.

La mayoría de las lenguas austroasiáticas que están puesta por escrito lo están sólo desde hace un siglo y el índice de alfabetización es muy bajo con pocas excepciones, como la lengua jasi. Existen diccionarios y gramáticas sólo para las lenguas más prominentes y muchas lenguas han sido descritas sólo parcial y brevemente, habiendo otras que no pasan de ser un mero nombre en el mapa.

Gramática

Los sonidos de las lenguas austroasiáticas son muy similares entre sí si exceptuamos a las lenguas vietnamita y munda, que han estado bajo influencia china e india respectivamente. La estructura usual de la palabra austroasiática consiste de una sílaba mayor precedida a veces por una o más sílabas menores. Una sílaba menor tiene una consonante, una vocal menor y opcionalmente una consonante final. La mayoría de las lenguas sólo tienen una posible vocal menor pero algunas tienen una elección de tres (como a, i, o u) e incluso vocales nasales (m o n) y líquidas (l o r) como vocales menores. Las sílabas mayores están compuestas de una o dos consonantes iniciales seguidas de una vocal mayor y una consonante final. Muchas lenguas, como la jmer, mon y bahnar, permiten sílabas mayores sin consonantes finales pero ninguna lengua austroasiática permite combinaciones de dos o más consonantes finales.

Las lenguas austroasiáticas suelen tener un sistema de vocales muy extenso pues son normales los sistemas que tienen entre 20 y 25 vocales, habiendo algunos que llegan hasta los 30 y más. En algunas lenguas se hallan las vocales nasales aunque en otras lenguas no ocurren con frecuencia. Se distinguen cuatro niveles de altura en las vocales anteriores, posteriores y centrales. En la variedad de jmer hablada en Surin (Tailandia) se distinguen cinco niveles de altura, más diptongos, todos los cuales pueden ser cortos o largos haciendo un total de 36 vocales mayores.

La mayoría de las lenguas austroasiáticas, especialmente jmer, mon, bahnar, kuay y palaung, no tienen tonos, lo cual no deja de ser sorprendente teniendo en cuenta que las familia lingüísticas vecinas (tai-kadai, sino-tibetana y hmong-mien [miao-yao], tienen tonos. Las únicas lenguas austroasiáticas que los tienen, como el vietnamita, la rama angkuica y la pakánica, se hablan en la zona septentrional de la familia, habiendo adquirido los tonos independientemente unas de las otras en el curso de su propia historia como resultado del bilingulaismo y el contacto con las familias de lenguas al norte.

Muy característico de la familia austroasiática es el contraste entre dos o más series de vocales pronunciadas con diferente calidad de voz llamada registro. Las vocales pueden tener, por ejemplo, un registro entrecortado, chirriante o claro. Esta peculiaridad, que es rara en todo el mundo, se encuentra en las lenguas mon, wa y kuay, que distinguen las vocales entrecortadas de las claras, en las lenguas katuicas, que distinguen las vocales chirriantes de las claras y en la rama peárica, que contiene ambas distinciones. Estos registros tienen una diversidad de orígenes históricos; por ejemplo, en algunas lenguas, como la mon, son una innovación reciente, pero en otras, como las peáricas, son muy antiguas, retrocediendo tal vez hasta la lengua ancestral proto-austroasiática.

En cuanto a la morfología las lenguas munda y vietnamita muestran las mayores desviaciones de la norma pues las lenguas munda tienen un complejo sistema de prefijos, infijos y sufijos. Los verbos se declinan por persona, número, tiempo, negación, modo (intensivo, durativo y repetitivo), definición, localización y armonía con el objeto. Por otro lado, el vietnamita apenas tiene morfología.

Entre ambos extremos, las otras lenguas austroasiáticas tienen muchas características comunes:

  1. Salvo en nicobarés, no hay sufijos. Algunas lenguas tienen enclíticos, que son elementos adjuntos al final de frases nominales, pero no constituyen sufijos.

  2. Los infijos y prefijos son comunes para que sólo la vocal o consonante final de la raíz de una palabra permanezca intocable. Es raro hallar más de uno o dos afijos asociados a una raíz por lo que el número de sílabas por palabra permanece muy pequeño.

  3. El mismo prefijo o infijo puede tener un amplio número de funciones, dependiendo de la clase de nombre o de verbo al que está asociado.

  4. Muchos afijos se hallan sólo en unas pocas formas fosilizadas y muchas veces han perdido su significado.

  5. El lenguaje expresivo y los juegos de palabras se incorporan en una clase especial de palabras llamadas expresivas. Se trata de una clase distinta de los verbos, adjetivos y adverbios en el sentido de que no pueden ser sometidos a la negación lógica. Describen ruidos, colores, gamas de luces, formas, movimientos, sensaciones, emociones y sentimientos no estéticos.

En la sintaxis las formas posesivas y demostrativas y las frases relativas siguen al nombre; si hay partículas son preposiciones, pero no postposiciones, siendo el orden de la frase sujeto, verbo y objeto. La construcción ergativa (en la que el agente de la acción se expresa no como el sujeto sino como el complemento instrumental del verbo) es bastante común. La lengua munda es totalmente diferente en su sintaxis, siendo su orden sujeto, objeto y verbo, igual que en las lenguas dravídicas de la India.

La composición del vocabulario de las lenguas austroasiáticas refleja su historia. Las lenguas mejor conocidas: vietnamita, mon y jmer, proceden de la órbita de grandes civilizaciones y tuvieron préstamos sin restricción; la vietnamita del chino, y la mon y jmer del sánscrito y el pali. Al mismo tiempo, estas lenguas han perdido gran cantidad de su vocabulario original, teniendo que buscar en la selva o en las montañas a los grupos aislados que retienen su vocabulario bien preservado. No obstante incluso en estos grupos hay otras fuerzas que interactúan; por ejemplo, los nombre de animales están sujetos a numerosos tabúes, evitando pronunciar el nombre normal en determinadas circunstancias, como cazar, cocinar, comer, etc. Esta característica también la poseen algunas lenguas papuanas. En lugar de pronunciar su nombre genuino se usa un apodo seguido de un juego de palabras o un adverbio expresivo describiendo al animal. Con el paso del tiempo el nombre normal se olvida y el apodo se convierte en la palabra usual, que, a su vez, se evita pronunciar teniendo que inventarse otro apodo, repitiéndose así el proceso. También hay tabúes sobre nombres propios, por ejemplo tras la muerte de una persona se evita pronunciar su nombre y todas las palabras que se le parecen, sustituyéndolas por metáforas o circunlocuciones. Estas sustituciones pueden explicar el por qué de tanta diferencia de vocabulario entre lenguas que están estrechamente relacionadas, como las nicobaresas. Nuevas palabras y finos matices de significado se pueden introducir siempre por medio de juegos de palabras y a partir de juegos abiertos-cerrados de formas expresivas. Loa préstamos de lenguas próximas mayoritarias son también comunes.

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